Aún Omar Luis Ballesteros, tenía el olor a los barrotes del Centro Penitenciario La Joya, donde purgó dos años y medio de prisión por hurtar en una distribuidora.
Una infancia dura, con su madre fallecida, su padre lo
crio a punta de golpes, se drogaba y cambiaba de concubina como si fuese una
camisa.
Omar Luis Ballesteros, a quien apodaban “Parche
Caliente”, le gustaban las nenas mulatas, delgadas, con abundantes senos y
escandalosas, tipo “chumerri” y en que tiempos pasados las llamaban rakatakas o
ratonas.
Acholado, de baja estatura, medio obeso, cabello
lacio, labios delgados y ojos pardos, el caballero al salir de la cárcel
cortejaba a Yasuri Mendieta, una culisa que residía en calle 27 de El Chorrillo,
en los edificios de Renovación Urbana.
La guialcita (chica) vendía abrebocas, gaseosas y
cigarrillos a los automovilistas que circulaban por la avenida de los Mártires,
en la capital panameña y que viajaban rumbo a Panamá Oeste.
Junto con un masculino de nombre Mario Soles, apodado “Diente
de Drácula”, se dedicaban a hurtar a los parroquianos en la 5 de Mayo y
Calidonia, abriéndoles los morrales y sacando lo que podían.
Como no eran pendejos, sabían dónde estaban las
cámaras de la policía y atacaban a sus víctimas donde no eran vistos.
“Parche Caliente” le prometió a la dama un celular
costoso, ya que el hombre aún no probaba del dulce manjar de la mujer, bien
formada como una guitarra, de cabello negro alisado, dos dientes de oro,
bastantes tatuajes, ojos oscuros y un caminado fabuloso.
La noche anterior lo dejaron con ganas, así que, para
probar del azúcar de la mulata “Parche Caliente” se fue con “Diente de Drácula”
a Calidonia, a las 9 de noche, un
viernes, para tumbar a los hombres que salían ebrios de las cantinas de la
zona.
Pensó que con el botín tendría el dinero necesario
para complacer a la mujer y esta se bajaría el calzón sin pensarlo dos veces.
¿Lo haría?
Le robaron a tres clientes del bar Casanova, cuando
divisaron un indio guna que se tambaleaba mientras se dirigía hacia el
Mercadito de Calidonia.
Los antisociales se “alagartaron” (querer más) y
siguieron a su víctima hasta cuando ingresó a la oscura calle donde están los
quioscos destartalados del mercadito.
Se colocaron frente al hombre, quien se dio cuenta que
lo iban a “bolsear”, este se agachó, con su pie derecho, a pesar de la
borrachera, hizo un giro de reloj en las piernas de “Diente de Drácula”, quien
cayó y se golpeó la cabeza.
“Parche Caliente” fue a defender a su compinche, pero
el guna le dio un rodillazo en los testículos, posteriormente “Diente de
Drácula” se levantó y el indio le pasó un cuchillo por al antebrazo derecho.
Un grito desgarrador del malandrín y el chorro de
sangre cambió el color de su camiseta de blanca a roja.
Una ronda policial que pasaba vio la escena, los
esposaron a los tres y se los llevaron al cuarto de urgencias del Hospital
Santo Tomás.
La víctima narró que le iban a robar y se defendió,
versión que le creyó la policía, lo soltaron, sin embargo, los dos cacos
durmieron en la sombra.
A “Diente de Drácula” y a “Parche Caliente”, el juez
les impuso cuatro años de cárcel porque se declararon culpables de intento de
robo.
Lo peor fue “Parche Caliente” no “coronó” y ahora
Yasuri Mendieta anda con un vecino del también llamado “barrio mártir”.
Les salió la bruja o todo mal como dicen en Panamá.
Ja ja ja el que anda en el mal camino acaba asi: preso o muerto. Me encantan los finales felices 👍
ResponderBorrarExcelente ; el q mal empieza mal termina.
ResponderBorrar